Comunidad indígena nicaragüense en el exilio construye su primera iglesia morava en Costa Rica


Proyecto en Alajuelita refleja fe, organización y resistencia de familias desplazadas

Por primera vez desde el inicio del exilio nicaragüense en Costa Rica, comunidades indígenas del Caribe están construyendo una capilla de la iglesia morava en el sector de Alajuelita, en San José.

Un proyecto nacido de la necesidad espiritual

La iniciativa surge en una zona donde se concentra una de las mayores poblaciones de indígenas y afrodescendientes costeños en condición de desplazamiento forzado. Hasta ahora, muchas familias debían trasladarse hasta Pavas para asistir a cultos, lo que implicaba altos costos y largas distancias.

“Por el alto costo de movilizarnos, la gente decidió organizarse y construir aquí nuestra propia iglesia”, explicó Rendel Heberth, uno de los impulsores del proyecto.

Organización comunitaria en medio del exilio

La construcción de la capilla se ha convertido en un símbolo de unidad. Mujeres organizadas preparan alimentos tradicionales como pan de coco y empanadas para recaudar fondos, mientras los hombres participan en la obra. Niños, jóvenes y adultos también aportan según sus posibilidades.

Este esfuerzo colectivo refleja la capacidad de organización de estas comunidades, incluso en condiciones de precariedad.

Expresiones de fe en diferentes puntos de Costa Rica

En sectores como La Carpio y Pavas también existen pequeñas congregaciones moravas que acompañan a familias nicaragüenses desplazadas. Sin embargo, la construcción en Alajuelita marca un hito por su dimensión organizativa y su significado simbólico.

Fe y resiliencia en el exilio

En medio de la incertidumbre, la espiritualidad se ha convertido en un refugio para estas comunidades. La capilla no solo será un espacio de culto, sino también de encuentro, identidad y apoyo mutuo.

“Es una obra del Señor, pero también una necesidad de nuestra gente. Aquí buscamos fortalecer la fe y la esperanza en medio de tantas dificultades”, señalaron los organizadores.

Llamado a la solidaridad

La comunidad ha hecho un llamado a la solidaridad para continuar con la obra. Solicitan apoyo con materiales de construcción como zinc, clavos y madera, así como aportes económicos o cualquier tipo de colaboración.

Esta iniciativa representa mucho más que una construcción: es un símbolo de fe, resistencia y arraigo cultural para los pueblos indígenas del Caribe nicaragüense en el exilio.

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