Mulukukú, la ribera mayangna que sobrevivió a la guerra y levantó su propio destino

Mulukukú no es un municipio viejo, pero sí uno con historia profunda, diversidad cultural y una identidad que se forjó entre ríos, selva y caminos que conectan el interior con la Costa Caribe Norte. Este territorio, cuyo nombre —según historiadores— proviene de la lengua mayangna y significa “ribera de zahinos”, ha pasado de ser un caserío aislado a convertirse en un relevante centro de intercambio entre regiones del Caribe y el Pacífico.

Un origen marcado por la guerra, los ríos y la memoria comunitaria

Mulukukú fue declarado municipio el 20 de octubre de 2004 mediante la Ley N.º 503, separándose de jurisdicciones vecinas como Siuna, Paiwas y Prinzapolka. Sin embargo, su historia como asentamiento data de los años 80, cuando familias desplazadas por la guerra civil se refugiaron en esta zona por su condición estratégica y su cercanía con ríos como el Tuma, que cruza la ciudad y ha sido la columna vertebral de su geografía y vida cotidiana.

Antes de su elevación formal a municipio, Mulukukú era un punto de paso clave sobre la única carretera que conectaba el Caribe con el interior del país, camino que fue severamente dañado por el Huracán Joan en 1988 y posteriormente reconstruido, impulsando el crecimiento comunitario y económico.

Geografía y posición estratégica entre montañas, ríos y selva

Mulukukú se extiende sobre aproximadamente 1,904.53 km² y su cabecera municipal se encuentra a 87 metros sobre el nivel del mar. El territorio se caracteriza por una combinación de llanuras, colinas y sistemas montañosos como el cerro Paraska y Peñas Blancas, además de una extensa red hidrográfica que incluye el río Tuma, Iyas, Lisawé y Wilike, que atraviesan grandes áreas rurales y el casco urbano.

El municipio limita al norte con Siuna, al sur con Paiwas y Río Blanco, al este con Prinzapolka y Cruz de Río Grande, y al oeste con Waslala, convirtiéndolo en un punto de conexión entre la Costa Caribe y el interior montañoso del país.

Mulukukú en cifras: población diversa y comunidad en expansión

La población total estimada supera los 63,700 habitantes, con una densidad poblacional de alrededor de 16 habitantes por km², lo que evidencia un territorio todavía poco urbanizado y fuertemente influenciado por la vida rural. Las estimaciones oficiales señalan que cerca de una cuarta parte de la población reside en el área urbana, mientras que el resto vive en comunidades rurales y asentamientos campesinos.

La diversidad cultural es una de las mayores riquezas del municipio. Aunque históricamente fue asentamiento de pueblos indígenas como los mayangna y miskitu, con el tiempo ha recibido migraciones desde otras zonas de Nicaragua, conformando una población mestiza y multicultural con presencia de comunidades indígenas cercanas que conservan lenguas, rituales y saberes ancestrales.

Barrios urbanos y una amplia red de comunidades rurales

La cabecera se organiza en barrios como Sector #3, La Pedrera y Arnoldo Alemán, espacios que concentran la vida comercial, educativa y social de la ciudad de Mulukukú. Alrededor de la zona urbana se extienden numerosas comunidades rurales como El Corozo, El Plátano, Kurrin, Kuikuina Grande, Sarawas, San Ramón de Sislao, Umbla, Luku Arriba y Wiwa, entre otras, donde la agricultura, la ganadería y la vida en familia siguen siendo los ejes de la cotidianidad.

Estas localidades reflejan tanto el entramado social tradicional como los efectos de la colonización reciente y la expansión demográfica posterior a la guerra, manteniendo fuertes lazos comunitarios y tradiciones locales.

Economía local: entre la ganadería extensiva y la agricultura tradicional

La economía de Mulukukú está dominada por la ganadería extensiva, actividad que ha generado desarrollo productivo en el municipio y ha impulsado la exportación de productos como leche y quesos a otras regiones del país e incluso al extranjero. La agricultura, aunque tradicional, enfrenta retos debido a la expansión ganadera y la migración de mano de obra hacia otras zonas productivas.

Además, el comercio de bienes y servicios ha cobrado importancia como fuente de empleo y dinamización económica, conectando a Mulukukú con mercados regionales tanto del Caribe Norte como del Pacífico.

Cultura y expresiones artísticas: música, danza y resistencia comunitaria

La cultura de Mulukukú refleja la mezcla de tradiciones indígenas, afrodescendientes y mestizas. Entre las manifestaciones culturales sobresale el Grupo Musical “Los Alegres de Mulukukú”, fundado en 1997, que interpreta tanto música regional como nacional e internacional, con letras que hablan de la vida local y sus desafíos.

Artistas locales como Yaimer Ortiz y Elder Valle Arróliga participan en eventos culturales y ferias regionales, y sus trabajos destacan tanto la historia como la vida cotidiana en el municipio.

Naturaleza viva: ríos, cerros y turismo comunitario

Mulukukú está rodeado de una naturaleza rica en biodiversidad. El río Tuma, que divide la ciudad en dos, no solo es un ícono geográfico, sino un espacio de recreación, pesca y convivencia; locales y visitantes lo usan para baños, paseos en bote y descanso comunitario.

Otros atractivos naturales incluyen el río Iyas, ideal para observar fauna y flora locales, y puntos como el cerro Tumacalín, que ofrece vistas panorámicas del entorno y senderos ideales para el ecoturismo comunitario.

Vida comunitaria y desarrollo social en marcha

En años recientes, el gobierno y organizaciones locales han desarrollado proyectos de electrificación en diversas comunidades, mejorando la calidad de vida de cientos de familias y generando empleos temporales durante la construcción de infraestructura eléctrica.

Estos avances reflejan un municipio que, aunque joven, busca fortalecer sus servicios básicos, reducir brechas sociales y potenciar su desarrollo socioeconómico desde la planificación comunitaria.

Mulukukú hoy: identidad, convivencia y horizonte compartido

Mulukukú no es solo un cruce geográfico entre el Caribe Norte y el interior del país. Es un territorio construido por sobrevivientes de guerra, campesinos, ganaderos, músicos, bailarines y familias diversas que han tejido una identidad propia a orillas de ríos y cerros. Su historia reciente se entrelaza con la memoria de comunidades indígenas, la llegada de pobladores de distintas regiones y la constante búsqueda de progreso sin perder sus raíces culturales.

Este municipio de la RACCN continúa su camino de consolidación institucional y social, caminando hacia un futuro donde la naturaleza, la cultura y la comunidad sigan siendo sus pilares fundamentales.

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