En el Día del Maestro en Nicaragua, recordamos la historia de William Darwin Salomón, un educador cuya vocación dejó una huella imborrable en miles de estudiantes de Bluefields y otras comunidades del Caribe.

Hablar del profesor William Salomón es hablar de una parte importante de la historia educativa de la Costa Caribe. A lo largo de su trayectoria como docente, ha formado a generaciones de estudiantes, convirtiéndose en un referente por su vocación, disciplina y compromiso con la enseñanza.
Para cientos de estudiantes, mencionar al profesor William Darwin Salomón era sinónimo de disciplina, compromiso y amor por la enseñanza. Durante cinco décadas dedicó su vida a la educación, convirtiéndose en uno de los maestros más recordados y respetados de Bluefields y la Costa Caribe.
En este Día del Maestro en Nicaragua, Noticias de Bluefields rinde homenaje a este educador, retomando un reportaje publicado originalmente en 2016, cuando aún impartía clases en el Instituto Nacional Cristóbal Colón, el mismo centro donde años atrás había cursado la secundaria y obtenido su formación como maestro.
Un maestro por decisión de su madre
Aunque la educación marcó toda su vida, Salomón confesaba que de joven soñaba con otro futuro.
“Yo quería ser agricultor o agrónomo, pero mi madre decía que quería tener un profesor en la familia… y ese fui yo.”
Aquellas palabras terminaron definiendo una trayectoria de 50 años al servicio de la enseñanza.
Su primer destino: una Nueva Guinea sin carreteras
En 1968 concluyó el bachillerato y el magisterio. Como parte del servicio social fue enviado a Nueva Guinea, cuando esa localidad apenas comenzaba a desarrollarse y aún no existía una carretera que la conectara con el resto del país.
El viaje representó toda una aventura. Salió por primera vez de Bluefields a bordo de una avioneta para llegar a una comunidad donde permaneció cinco años enseñando a niños y adultos.
Las dificultades iban mucho más allá del aula. Para cobrar su salario debía recorrer largos caminos de tierra, cruzar ríos y, en ocasiones, dormir en hamacas amarradas entre árboles mientras continuaba su recorrido hacia El Rama.
Pese a las condiciones, nunca perdió el entusiasmo por enseñar.

Una década recorriendo comunidades de la Costa Caribe
Su carrera también lo llevó a impartir clases en La Batea, Muelle de los Bueyes y El Bluff antes de regresar definitivamente a Bluefields.
Ya en su ciudad natal trabajó en distintos centros educativos, entre ellos Hogar, Guadalupe Moreno, Monseñor Mateo, San José y, finalmente, el Instituto Nacional Cristóbal Colón, donde permaneció desde 1990 hasta su jubilación.
Recordaba con especial cariño su paso por Nueva Guinea, donde convivió con familias procedentes de distintas regiones del país.
“Aunque yo soy kriol, allá solo hablaba español. Era un ambiente culturalmente muy rico.”
La vocación por encima del salario
A lo largo de su carrera también alzó la voz sobre las dificultades que enfrentan los docentes en Nicaragua.
Consideraba que la enseñanza era una profesión sostenida principalmente por la vocación, pero advertía que los bajos salarios obligaban a muchos maestros a trabajar en dos o tres centros educativos para poder mantener a sus familias.
“Los maestros necesitamos tiempo para nuestros hijos.”
Era una reflexión basada en décadas de experiencia dentro de las aulas y en la realidad que vivían muchos de sus colegas.
Fe, familia y servicio
Fuera del ámbito educativo, el profesor Salomón dedicó buena parte de su vida al servicio de la Iglesia Anglicana, donde participó como director del coro, lector de las Escrituras y colaborador de diversas actividades parroquiales.
Nacido y criado en el tradicional barrio Beholden de Bluefields, formó una familia junto a sus seis hijas, varias de ellas profesionales.
Cuando hablaba del retiro, soñaba con disfrutar una vida tranquila, cuidar su pequeño terreno sembrado de cocos y árboles frutales, respirar aire fresco y compartir más tiempo con su familia.
Un legado que permanece
Hoy, William Darwin Salomón disfruta de su jubilación, pero su legado continúa vivo en las miles de personas que pasaron por sus aulas y que aún recuerdan sus enseñanzas.
Su historia demuestra que el verdadero impacto de un maestro no se mide únicamente por los años de servicio, sino por las vidas que logra transformar.
En este Día del Maestro, Noticias de Bluefields expresa su reconocimiento y gratitud al profesor Salomón y a todos los educadores que, con esfuerzo y vocación, han contribuido a formar generaciones en la Costa Caribe.
¡Feliz Día del Maestro, profesor Salomón! Gracias por dejar una huella imborrable en la educación de Bluefields y Nicaragua.




