El Pastor Saturnino Cerrato fallece en El Salvador después de que el régimen le negara volver a Nicaragua

La vida de un hombre también puede ser un espejo para una nación. Y la muerte del reverendo Saturnino Cerrato Hodgson deja al descubierto no solo la historia de un pastor respetado, sino también la herida de un país donde muchos mueren lejos de su tierra.

Este jueves, familiares, amigos y líderes evangélicos varios llegados desde Nicaragua le rindieron homenaje póstumo en la Capilla de Maquilishuat, en San Salvador. Allí, entre oraciones, lágrimas y recuerdos, se vela a un hombre cuya vida estuvo marcada por la fe, el servicio y, en sus últimos años, por el destierro.

Cerrato Hodgson fue durante décadas una de las voces más respetadas del mundo evangélico nicaragüense y centroamericano. Pero su historia comenzó lejos de los púlpitos y de los cargos eclesiásticos.

Originario de El Rama

Su camino de fe inició en 1964, en Río Escondido, jurisdicción de El Rama, cuando aún era un adolescente enfermo, postrado en una cama. Aquel día llegó a visitarlo el pastor Jerónimo Pérez Castro. Su madre pidió una oración por su hijo. Según relatan quienes conocieron esa historia, la oración fue intensa y breve, pero decisiva: el joven se levantó sano y, al mismo tiempo, entregó su vida a Cristo.

Desde entonces, su existencia tomó un rumbo definitivo.

En 1969 ingresó al Instituto Bíblico en Matagalpa, donde pronto se distinguió por su disciplina, su carácter respetuoso y su dedicación al ministerio. Un año después ya servía como copastor en León, y más tarde pastoreó en la congregación de Los Zarzales.

En las Asambleas de Dios

Su liderazgo creció con los años. En 1980 asumió la dirección de la iglesia Ebenezer Central de Managua, sustituyendo a su mentor. También fue el primer presidente del Consejo Nacional de Pastores Evangélicos de Managua.

En 1985 fue nombrado superintendente nacional de las Asambleas de Dios, cargo desde el cual sirvió durante décadas en distintos puestos ejecutivos hasta 2015. Su influencia trascendió Nicaragua: viajó por numerosos países representando a la iglesia, ocupó responsabilidades regionales en América Latina y el Caribe y se convirtió en un reconocido maestro bíblico, incluso en el Instituto de Superación Ministerial (ISUM).

Quienes lo conocieron destacan su testimonio personal, al que muchos calificaban como “impoluto”, y el respeto que despertaba entre pastores y congregaciones.

Pero su historia no termina en los templos.

La represión y el exilio

En 2023, Cerrato viajó junto a su esposa, Juanita, a El Salvador para celebrar los quince años de su nieta, hija de Dorca Cerrato de Varela. Aquella visita familiar terminó convirtiéndose en un exilio involuntario.

Cuando intentó regresar a Nicaragua, la línea de transporte le notificó que no tenía autorización para abordar. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le había negado la entrada al país, como ha ocurrido con miles de nicaragüenses.

Desde entonces vivió fuera de su patria.

Lejos de retirarse, siguió sirviendo como docente en dos institutos bíblicos. Continuó enseñando, predicando y formando nuevas generaciones de pastores. Fueron casi 56 años de ministerio, acompañados siempre por su esposa y una familia dedicada también al servicio cristiano.

Apoyo la democracia

Sin embargo, su historia tiene una dimensión profundamente política. Cerrato también fue presidente del Partido Restauración Democrática (PRD) y aspirante presidencial, en un momento en que diversos sectores buscaban abrir caminos democráticos en Nicaragua.

Murió este 5 de marzo en El Salvador, a los 75 años, debido a complicaciones derivadas de la diabetes. Murió en el exilio.

Persecución permanece

Y aún después de muerto, su regreso a Nicaragua sigue bloqueado. El régimen mantiene restricciones que impiden que su familia traslade sus restos para sepultarlo en la tierra donde nació, predicó y vivió gran parte de su vida.

La historia de Saturnino Cerrato Hodgson deja una pregunta incómoda para Nicaragua:
¿qué país es aquel donde un pastor, un ciudadano y un padre no puede volver ni siquiera después de morir?

Su vida fue una vida de fe.
Pero su muerte se convirtió también en un testimonio doloroso de estos tiempos.

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