Merienda escolar en Nicaragua depende de cooperación internacional, pero el régimen intenta apropiarse hasta del agradecimiento

La merienda escolar que reciben miles de estudiantes en las escuelas públicas de Nicaragua continúa dependiendo del apoyo de la cooperación internacional, mientras directrices atribuidas al Ministerio de Educación (MINED) y a la Cancillería indicarían que los productos distribuidos no deben exhibir los logos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) ni de la República Federal de Alemania.

La medida, según el documento filtrado, obligaría a reempacar alimentos o distribuirlos sin marcas visibles que identifiquen a los donantes internacionales que financian parte del programa alimentario escolar.

Un programa sostenido con ayuda internacional

El programa nacional de merienda escolar abastece a estudiantes de preescolar y primaria en todo el país, incluyendo comunidades rurales, zonas del Corredor Seco y territorios de la Costa Caribe, donde para muchas familias este alimento representa una ayuda clave ante el alto costo de la vida.

Entre los productos distribuidos se encuentran arroz, frijoles, cereal fortificado, maíz, harina de trigo y aceite. Organismos internacionales han confirmado en distintos momentos su respaldo al programa de alimentación escolar en Nicaragua.

Sin embargo, mientras el Gobierno mantiene un discurso oficial de “soberanía”, las denuncias apuntan a que se intenta invisibilizar públicamente el origen de la ayuda humanitaria.

Mochilas con símbolos partidarios, murales que mezclan patria y partido, y alimentos usados como presión sobre padres de familia.

Padres de familia asumen gastos adicionales

En la práctica, la preparación diaria de la merienda recae sobre madres y padres de familia, quienes además de cocinar deben aportar ingredientes adicionales, gas, leña, condimentos y acompañamientos para completar los alimentos que reciben los estudiantes.

En publicaciones realizadas en redes sociales por escuelas y comunidades, es común observar que las familias agregan queso, tortillas, crema, plátano maduro, pollo o gallo pinto para mejorar las raciones.

Padres consultados y comentarios públicos en redes coinciden en que “el día que toca cocinar” representa un gasto extra para hogares golpeados por la crisis económica.

Críticas por uso político de la alimentación escolar

Sectores críticos consideran que ocultar los logos de organismos internacionales forma parte de una estrategia política para atribuir exclusivamente al oficialismo el programa alimentario.

También denuncian que en algunos centros escolares la entrega de mochilas, actos y actividades educativas se mezclan con propaganda partidaria, generando cuestionamientos sobre el uso político de recursos dirigidos a la niñez.

Para analistas y docentes, el debate no gira únicamente alrededor de un logotipo en un saco de arroz, sino sobre la transparencia en el manejo de la cooperación internacional y el derecho de las familias a conocer quién financia programas esenciales para la alimentación de miles de niños nicaragüenses.

Ya se realizo la segunda entrega para cubrir 60 días de clases y beneficiar a un millón de estudiantes, con 164 mil 981 quintales de alimentos.

En Bluefields, la merienda llega a más de 200 escuelas del casco urbano y rural, sin embargo además de cocinar y mejorar los alimentos, las madres y padres de familia contribuyen en este noble esfuerzo al igual que la comunidad donantes.

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