El calendario indígena conecta el tiempo con el mar, las lluvias y la migración de especies en la Costa Caribe
En la Costa Caribe Sur de Nicaragua, el tiempo no siempre se mide con relojes o calendarios occidentales. Para el pueblo Rama, una de las comunidades indígenas más antiguas del Caribe nicaragüense, las estaciones se entienden a través de la naturaleza, el comportamiento del mar, los vientos, las aves y el movimiento de los animales.
En la tradición Rama, el tiempo “se escucha”. Cada cambio de estación está ligado a señales naturales que durante generaciones han guiado la vida comunitaria, la pesca, la navegación y la relación espiritual con el territorio.
“El tiempo no se cuenta, se escucha”
Dentro del registro lingüístico Rama, la palabra “taim” reúne conceptos como tiempo, calendario y estación. Su calendario ancestral conserva nombres ligados a fenómenos naturales, como “ngwiis tukan”, conocido como “el mes del pájaro warbler”.
Mayo representa una transición importante en la memoria colectiva del pueblo Rama. Es una frontera entre estaciones, cuando la temporada seca comienza a despedirse y el Caribe entra lentamente a otro ritmo climático.
Durante este periodo, las comunidades observan señales antiguas que anuncian el cambio: aves migratorias, variaciones en el mar y el paso de especies marinas que históricamente han acompañado la vida de los pueblos costeros.

Mayo, el mes de la tortuga verde
Para el pueblo Rama, mayo también es conocido como “Uuli tukan” o “freen sea turtle month”, traducido como “mes de la tortuga verde”.
La tradición describe este tiempo como la temporada en que las tortugas verdes pasan migrando hacia el sur para desovar en las playas del Caribe.
Ese movimiento natural ha quedado registrado en la memoria oral indígena como parte de un conocimiento ancestral transmitido entre generaciones y profundamente conectado con el mar.
Una especie vulnerable que necesita protección
Las tortugas marinas han sido parte esencial de la vida cultural y alimentaria de muchos pueblos del Caribe. Sin embargo, actualmente enfrentan amenazas por la pesca ilegal, la contaminación, la destrucción de playas y el cambio climático.
Comunidades indígenas y ambientalistas insisten en la necesidad de fortalecer la protección de estas especies vulnerables y preservar tanto los ecosistemas marinos como los conocimientos ancestrales que históricamente han acompañado a los pueblos originarios de la Costa Caribe.

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